KimoKawaii || Opinión

 

kimokawaii

  • Autor: Enrique Planas
  • Editorial: Literatura Random House
  • Año: 2015
  • Pág.: 216

Planas trata y logra a medias. Por partes consigue momentos buenos en KimoKawaii, funcionales, casi excelentes, pero unas cuantas páginas no sacan adelante un texto de 216. Estamos ante un libro que, con un poco más de fuerza, lograría ser acertado, pero tal cual no es sino una novela que destaca en ocasiones y en otras permanece opaca. El lector espera que pronto tomará buen rumbo, pero no sucede así del todo.

La sinopsis:

El periodista cultural, agotado y en crisis, conoce a Michiko, una joven que evoca el mundo del manga y el anime. Y este encuentro lo transforma. Ella lo impulsa a incursionar en una vida alternativa: exploración sexual y fetiches, personajes curiosos y proyecto delirante, ¡Kawaii!, revista de manga elaborada en una nebulosa Lima e inspirada en un Japón de fantasía.

Quienes dejaron la infancia durante la década de los ochenta sienten que solo en el paraíso perdido de aquellos años los héroes salvaban el mundo. Los millenials, en cambio, entienden que lo importante no es que alguien te salve sino diseñar tu propio destino. El periodista cultural y Michiko personifican estos paradigmas disímiles, aunque coinciden en algo: ambos luchan por aniquilar a sus propios monstruos.

Kimokawaii es un relato sobre la búsqueda personal y el rol transformador del arte. Es, además, una novela sobre las obsesiones y los riesgos de atender sus cantos de sirena; sobre aquello que, siendo tierno y encantador, puede resultar también extraño o perturbador.

Kimokawaii es la quinta novela de Enrique Planas, uno de los narradores peruanos contemporáneos más inquietantes.

De la contraportada del libro

Planas muestra más interés en exponer situaciones entre transgresoras y provocadoras que componer una construcción de pensamientos, accionares y situaciones, todas funcionando en dirección común,  siendo creíbles e interesantes a la vez. De esa forma, y desde mi punto de vista, deja de lado temas interesantes: la desatención a un entorno doloroso, la función del arte -que por la información de la contraportada prometía-, el contraste Lima-Japón, y  las diferencias del periodista cultural y Michiko.

Otros temas sí están mejor desarrollados, como la condición de lo raro, el deseo de una salvación, y los sinsentidos de la vida contemporánea. Deja preguntas interesantes: ¿Hasta donde adentrarse en el mundo del otro, el amado?, ¿dónde radica el limite de la cordura?, ¿existen héroes y malos?

Satisface gratamente la habilidad de Planas en la descripción espacial, sobre todo en los ambientes de Tokio, cerca al final del libro. En cambio, la alteración de la narración real y una paralela, irreal, japonesa, estilo anime, es interesante y al principio muy atractiva pero no puede mantenerse por sí sola, y resulta poco redonda.

Por partes hay una intromisión cronística que termina restando, como la del mendigo pez -ya publicada por Planas en su columna semanal de El Comercio como crónica que resulto muy bien, y ahora “reciclada”, como si quisiera decirnos, cuando recuerda, que estamos en una ciudad con violencia, pobreza, etc., pero más parece una contextualización forzada. Por partes, repito. Funciona mejor, desde mi perspectiva, su descripción del caos que los ejemplos aquellos.

El final es otro golpe contra la calidad que pudo haber tenido el libro, dejándolo con un último sabor poco agradable. Si es parte de una serie -una segunda parte ya fue confirmada por el autor- cada libro debe valer por sí mismo, y pienso que eso faltó, que se cerró mal, quitándole redondez a la historia.

En fin, recomendado teniendo en cuenta que no es una novela brillante ni extraordinaria, pero sí logra ser interesante como ejercicio de la interrelación literatura-anime/manga. Resultará de gran interés para fanáticos de Ultra Siete, para interesados en el mundo otaku limeño, para nostálgicos de una infancia crecida con animes y para curiosos de textos sexualmente deslenguados.

Si nos ponemos cuantitativos: 3/5

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Mommy | Opinión

Mommy

  • PAÍS: Canadá
  • DIRECTOR: Xavier Dolan
  • GUIONISTA: Xavier Dolan
  • FOTOGRAFÍA: André Turpin
  • MÚSICA: Eduardo Noya
  • MONTAJE: Xavier Dolan
  • GÉNERO: drama
  • DURACIÓN: 139 minutos
  • AÑO: 2014
  • REPARTO: Anne Dorval, Antoine-Olivier Pilon, Suzanne Clément, Alexandre Goyette, Patrick Huard
  • PREMIOS: Premio del Jurado, Festival de Cannes

La película Mommy posee una narrativa y una cámara fuera de lo común.  Funciona, y además arriesga. Es tan interesante ver a aquellos personajes tan bien construidos, cada uno un mundo propio, enfrentándose a una realidad difícil de manejar, tratando de encontrar los modos de salir de los problemas mayoritariamente ilesos, de solucionar los conflictos,  de arreglar el caos. Y lo logran. Pareciera que realmente pudieran solucionar todo su desorden,  pero,  ¿de verdad?, y si es así, por cuánto tiempo?

(Poner argumento aquí) Esta bien, a ver: una madre saca a su hijo agresivo del reformatorio, quien tiene un trastorno de  déficit de atención con hiperactividad,  con la intención de educarlo ella misma. Con la ayuda de una vecina que sufre de tartamudeo por eventos trágicos en su vida, los tres tratarán de sacar adelante al muchacho y solucionar sus propios problemas.

La realidad, hostil,  se presenta como un reto. Y entonces, cada uno ve qué decisión tomar. Allí otro punto muy interesante -y acertado y aplaudido- del joven director: pese a que las acciones y los sucesos son los mismos, cada uno tiene su forma de pensar al respecto, y por ende actúan diferente. Por tanto, nos damos cuenta de la relatividad de las percepciones, de lo bueno o lo malo del accionar frente al otro.

El director parece querer salir, y hacer consciente de eso al público, de la narrativa acostumbrada. Si ritmo es distinto, con inserciones casi performance, momentos llenos de explosión emocional y otros tranquilos, pero reveladores de una contención momentánea. Su narrativa no posee un suspenso fuerte, lo cual es arriesgado, pero también cansino para algunos espectadores. Es más un mostrar que un contar. Son ellos tal cual, en su turbadora vida de gente común, y le funciona.

El relato no es redondo, quizá a posta. Allí hay un detalle: se extienden situaciones, cuya función al parecer es descriptiva. La narración  a veces se aleja del primer término, pero en general no falla. Por otro lado, la cámara es extraña. Corta cabezas, caras, encuadra de manera poco acostumbrada. Parece ser una peculiaridad relacionada con la mirada algo perturbada de los personajes.

Mommy habla de muy buena manera de lo que significa cada cosa (sí, hay que ser amplios aquí) para una persona, independientemente del significado dado por los otros. Habla de la relatividad de la esperanza, de la amistad,  de la redención momentánea, de los problemas interpersonales y de la construcción de los vínculos afectivos, y de su parcial, o total, destrucción.

Para cuantitativos: 4/5

Melinda & Melinda (Woody Allen) | Crítica

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  • PAÍS: Estados Unidos
  • DIRECTOR: Woody Allen
  • GUIONISTA: Woody Allen
  • FOTOGRAFÍA: Vilmos Zsigmond
  • GÉNERO: comedia/drama
  • AÑO: 2004

Imperfecta y disfrutable, y, tratándose de Woody Allen, autor de varias grandes películas y de toda una filmografía interesante hasta en su película menos lograda, ¿a quién le importa el primer adjetivo en este caso? Allen ha hecho con Melinda & Melinda una película peculiar, importante por su tratamiento, novedoso y arriesgado. Claro que no le ha resultado una cosa redonda, pero qué más da.

La visión con que se mire es  importantísima para la valoración de la vida. El planteamiento inicial sabe muy woodyallenesco: un conflicto entre dos creadores de historias. Uno hace comedias y encuentra en los sucesos el lado cómico de la vida, pero considera que por esencia esta es trágica. El otro es creador de dramas y encuentra en los sucesos las matices trágicas, pero, al contrario que su amigo, cree que la vida es intrínsecamente cómica. Entonces, en una cena, junto a dos amigos más, conversan sobre sus puntos de vista, hasta que uno de los amigos les cuenta una historia, sobre una tal Melinda. En base a ésta ambos desarrollan, a la par, sus historias,  trágica y cómica.  Y ambas se intercalarán en la pantalla.

Con dialogos que te hacen pensar, y un contraste de historias, las cuales parecen tener la comedia drama y el drama comedia, la película nos muestra cómo el contar direcciona la historia. En ambos casos los hechos son casi las mismos: infidelidad, crímenes, amor, impulsos de Tánatos, infidelidad,  infidelidad…

Se disfruta por el tratamiento y por las conversaciones mordaces, por lo extraño que es darte cuenta de que ahora estás tensionado con el drama cuando hace unos minutos atrás reías con la comedia, siendo ambas situaciones casi idénticas.

¿En dónde falla Allen? En descuidar la historia, o las historias. Como el tratamiento hace que las historias sean parecidas pero opuestas, se descuida la creíble consecuencialidad de los hechos, que a veces parecen forzados, revelando ese trasfondo de artificio y de constructo metaficcional. Falla también en que la historia no es la más emocionante, como si no fuera tan especial como para aparecer en una película. Tanto la tragedia como la comedia no funcionarían demasiado por separado, pero juntas, allí lo interesante.

Después de todo, lo central de la película es mostrar que ni lo trágico ni lo cómico parecen estar intrínsecos en los sucesos de la vida. Y que lo  mejor es vivirla bien, sea con -o a pesar de- sus encantos cómicos o sus dolores trágicos.

Para cuantitativos: 3.5/5

Como un guante de seda forjado en hierrro ■ Crítica

 

Daniel Clowes - Como un guante de seda forjado en hierro

  • Autor: Daniel Clowes
  • Edición: La Cúpula
  • Pág.: 148
  • Blanco y negro
  • Publicación original: 1989-1993, en Eightball (revista)

Al interesarme en el cómic alternativo estadounidense, di con Clowes, quien es casi un autor de culto y creador de un estilo bizarro y surreal. Entre los nombres que más sonaban de sus obras estaban Ghost World (adaptada al cine con guion del mismo Clowes) y esta: Como un guante de seda forjado en hierro. Lo primero que llama la atención es el título, que en sí no nos dice mucho de la obra y nos suena a sinsentido. Detalle importante: esta obra tiene mucho de sinsentido. O, mejor dicho, intentar hilvanar una comprensión total es un sinsentido.

Acá la trama de la contraportada:

Puede ocurrir que te sientas atraído por la actriz que aparece en esa extraña película 
sadomasoquista.
Quizá eso suponga el comienzo de un viaje alucinante en el que tu decisión más importante sea 
la de dejarte llevar.
Incluso cabe la posibilidad de que te sea revelada la materia de que están hechas las 
pesadillas.
Ahora echa un vistazo a estas páginas.
Es probable que nunca hayas estado en un lugar así.

Es bastante probable. Clowes nos sumerge, a la par con su personaje principal, Clay, un tipo no muy raro, en un mundo rarísimo, en una pesadilla norteamericana con violencia, sexo y paranoia. Desde el primer capítulo -que pueden leer aquí- observamos un mundo insano y demente con elementos absurdos, como camarones en los ojos de un hombre o prostitutas medio humanas.

Clay, luego de ver una película snuf, cree reconocer a la actriz principal, quien sería una antigua novia, y decide buscarla. En esa travesía, descubrimos un microcosmos caótico, insano y asqueroso. Y es que Clowes no tiene piedad con ninguno de sus personajes, que tienen algo de grotesco siempre.

Se nota el underground, su tono vulgar y explícito. Su construcción narrativa es interesante, peculiar, cargada y sugerente. Los elementos raros inundan cada página por el hecho de volverlo todo más extraño, que algunas veces funciona mejor que otras. Al final tenemos un relato que vuelve sobre algunos de sus puntos y nos deja un sabor de desolación y rechazo.

Concluyendo, Clowes es, según he visto en este libro, como contemplar un vómito en plano detalle. Claro, lo filma con estilo, uno muy turbador.

Opinión: 4/5

Jason, historietista

Leer a Jason es sobrecogedor y triste: da desesperanza pero a la vez regocijo. John Arne Sæterøy, como verdaderamente se llama, tiene la capacidad de introducirte en la historia y de que sus personajes, de rostros inexpresivos, transmitan mucho sin embargo. Su trazo, su genial blanco y negro -a veces más poético que sus cómics en color- realmente parece contener cierto lirismo.

Sus historias, sus crueles historias te revuelven el estomago. Son como un grito contenido, que nunca sale, que se sugiere. Jason tiene talento y sus historias son construcciones que valen la pena, que te dejan un sabor amargo y dulce a la vez.

Es extraño y posmoderno. Tiene un trasfondo latente en muchas de sus historias sobre el cansancio de la vida contemporánea, sobre la desesperanza silenciosa que parece avanzar por nosotros, pero también sobre el valor del afecto, sea por medio de la amistad o el amor.

Jason dibuja con genio e ingenio. Logra mostrarnos con sus viñetas objetivas, simples, a veces explícitas, un universo construido tomando en cuenta lo común del mundo, lo simple, lo vulgar, transformándolo en un mundo que se siente peculiar y artístico.

Obras destacables:

  • Sshhhh! (2002)
  • No me dejes nunca (2002)
  • ¿Por qué haces esto? (2005)
  • No me dejes nunca (2006)
  • Yo maté a Adolf Hitler (2007)
  • El último mosquetero (2008)
  • Low Moon (2009)

 

Imagen : detalle de portada de Low Moon de Jason